lunes, 25 de julio de 2011

El despido interior - El agobio de estar presente y sentirse ausente


El concepto de "despido interior" fue desarrollado por Lotfi El -Ghandouri en un libro referido específicamente a esta temática.

La sensación de despido interior tiene que ver con una actitud de desgano hacia el trabajo, hacia la empresa. Lleva a generar una percepción de indiferencia y a la pérdida del compromiso. Supone estar pendientes solamente del reloj que marca la hora de salida.

Es decir, hay una sensación de encarcelamiento que pasa más por el mundo interior que por la situación externa.

"El despido interior es el resultado final de un largo y complejo proceso de vivencias negativas en el trabajo, el empleado se distancia de sus funciones, sin llamar la atención y pasando inadvertido, evitando conflictos".

También existe una sensación de rendición, hay desmotivación. Y las causas pueden ser diversas, pero todas conducen a la insatisfacción y a la inacción.

"Primero se tienen expectativas con el trabajo, luego se considera que es factible conseguir los objetivos y si eso no se da se produce una sensación de malestar que va provocando un alejamiento", remarcó.

De acuerdo con Lotfi, se puede considerar que, en verdad, se trata de un recorrido. "El despido interior es un proceso de caída en escalera, es decir, donde se necesitan pocos pasos para pasar de la entrega a la resignación."

A veces, en cada etapa, se pueden dar grados diferenciales de satisfacción temporal, pero luego parece sobrevenir una decepción que ubica a la persona en un escalón más abajo. De esta forma, se puede ir generando una brecha importante entre lo que se quiere y lo que se recibe.

Etapas del vínculo laboral
1. La entrega
2. El compromiso
3. La participación
4. La retirada
5. La resignación

El despertar Interior
Lo primero que tiene que suceder, para poder dar el gran paso y salir de la situación, es tener la necesidad de mejora.

"En ocasiones, sólo un cataclismo o una crisis nos podrán dar la fuerza para despertar de nuevo a nuestros sueños, valores y principios, todo depende de los kilómetros que hayamos recorrido en el despido interior", destacó Lotfi en su libro.

Como en todos los planos, no hay soluciones mágicas pero Lotfi brinda un listado clave para poder "emerger". Así, el camino de vuelta puede estar desarrollado en base a pequeños pasos, en su mayoría del tipo cotidianos.

•Conectar de nuevo con los propios sueños.
•Tener una razón de existir según los valores.
•Entregarse mejor a los demás y comprometerse con uno mismo.
•Develar la fuerza interior con voluntad y disciplina.
•Admitir que uno es una fuente inagotable de energía con posible equilibrio entre mente, emociones, cuerpo y espíritu.
•Es importante salir "de la zona de confort", hay que "empujarse" por fuera de la comodidad y considerar el descubrimiento como la "nueva normalidad".
•La mejor defensa es andar sin defensa.
•La persona que más sabe qué es lo que pasa y qué es lo que se siente es uno mismo.
•Hay que desarrollar la capacidad de duelo: dejar ir, hacer lugar, soltar, dejar que algo nuevo tenga posibilidades.
•Se debe activar la memoria con logros y desactivarla para no apelar siempre al listado de los fracasos.
•La capacidad de resiliencia debe estar presente, enfrentando la realidad tal y como es.
Inmunidades para la vida
La idea es generar una nueva inmunización, en caso de despido interior. Es clave, según Lotfi, perseverar en la autoconfianza.

El traspasar esta situación generará una convalidación del poder interior y una renovada sensación de plenitud.

Fuente: El despido interior - Lotfi El-Ghandouri

viernes, 4 de marzo de 2011

Liderazgos contra viento y marea: los aprendizajes y las lecciones de la película "El discurso del rey"


El film ganador del Oscar sirve como fuente inspiracional para profesionales del coaching y entrenadores en la carrera por el liderazgo. El vínculo entre Bertie, el monarca, y Lionel, el terapeuta, es paradigmático a la hora de evaluar la capacidad para superar dificultades.

El rey George VI no deseaba ser un monarca más. Quería que sus mensajes llegaran a la gente, en un escenario en el que la radio marcaba, como medio de comunicación, la explosión mediática de aquellos tiempos. Pero, antes, tenía una gran dificultad que sortear: su tartamudez.

La tarea no era sencilla y se vio forzado a encontrar nuevas maneras de pensamiento y de transmisión de aquello que tenía para decir. Así que tuvo que transitar un largo camino y, para ello, buscar apoyo, elegir quién lo ayudaría y dar los pasos claves, en el tiempo justo.

Las decisiones de este rey parecen guardar cierta similitud con aquellas que deben tomar muchos empresarios frente a los distintos desafíos que se les presentan día a día.

Es por ello que esta historia, que se convirtió en un film que logró llevarse el máximo galardón de la edición 83° de los premios Oscar, también llama la atención del mundo del management por las enseñanzas que presenta.

Protagonizado por Colin Firth (ganador también como mejor actor) y su terapeuta no ortodoxo, que oficiaba de fonoaudiólogo, bajo la maestría de la actuación de Geoffrey Rush, la película pone de relieve la importancia del vínculo que existía entre ambos y cómo éste fue un pilar frente a las dificultades.

Lecciones de management

El analista y consultor Andy Green detectó que se pueden tomar seis lecciones para el management de "El Discurso del Rey".

1. Trabajar como socios en igualdad de condiciones. Desde el principio de la relación entre el futuro rey y su terapeuta se impuso la necesidad de lograr un vínculo informal. Ambos terminaron usando sus apodos Lionel, para el fonoaudiólogo, y Bertie, para el rey.

2. El consultor necesitó insistir sobre el formato de relación profesional. Por ejemplo, imponer citas diarias, en vez de semanales, lo mismo que determinar que el lugar de encuentros sería el despacho del terapeuta.

3. Estar preparado para la ruptura del vínculo. En un momento de la película, Lionel se impone y le plantea al futuro rey: "tómalo o déjalo". Se podría haber perdido la oportunidad de su vida, pero también planteaba condiciones que lo harían más fuerte. Algunos consultores tienen temor de definir claramente cuáles son sus límites y, en verdad, eso termina perjudicándolos.

4. Hay que mirar las causas en vez de quedarse solamente con los síntomas. Si el terapeuta solamente se hubiera limitado a registrar las manifestaciones de la tartamudez del monarca, se hubiera visto limitado en el proceso de curación. Es claro saber que aquí no rige el concepto de "el cliente siempre tiene la razón". Por fuera de la negativa inicial del rey, de involucrarse en temas más profundos, ese proceso fue clave para superar su dificultad.

5. Algunas veces también es necesario saber decir "perdón". Tanto el rey como su terapeuta, en un momento, se piden disculpas y se reencuentran. Esto es aplicable a un consultor y su cliente, en algún momento es factible que tengan que barajar y dar de vuelta. La relación puede enriquecerse si se superan las diferencias.

6. Es importante estar presente en los momentos críticos. Esto se evidencia en la escena donde el rey George debía hacer el épico discurso en tiempos de guerra. Las palabras de aliento que le brindó Lionel Logue, minutos antes de salir al aire por la radio, fueron claves para la confianza que necesitaba George.
Son momentos donde no se puede escatimar la cercanía con el "cliente", la lealtad y la empatía se ponen a prueba.

Oportunidades acortadas

Joseph Klein, profesor de patologías del habla en la South Alabama University, desarrolló un estudio donde concluyó: "el 70% de los individuos que tartamudean dicen que tienen dificultades para conseguir empleo, el 30% dice que la tartamudez les afecta su trabajo y un 20% considera que su dificultad los dejó fuera de un ascenso".

Se dice que "El Discurso del Rey" le dio "una cara al problema de la tartamudez". Y lo del monarca de Inglaterra no fue una rareza.

Son varios los líderes o figuras públicas que debieron enfrentar esta dificultad como Winston Churchill, Carly Simon o Nicole Kidman.

Un director involucrado

El sitio internacional de recursos humanos Monster, ya había detectado la importancia de esta película para el mundo del management y el liderazgo. Por eso, entrevistó a Tom Hooper, director de "El Discurso del Rey" y también ganador en su rubro.

Hooper destacó el momento que vivía Inglaterra. "Bertie debía hablarle no solo a los ingleses sino a 58 países en un momento clave, donde la radio se convertía en un medio de masas y donde estaban llevando al país a la guerra", sostuvo.
Desde el otro lado, Lionel Logue se presentaba como un terapeuta informal, que no portaba título de fonoaudiólogo, sino que era, en verdad, un actor con dotes de oratoria. Pero lo fundamental fue el vínculo que se entabló entre ambos personajes.
En la historia de Bertie, que finalmente se convierte en King George, resultan claves la figura de su esposa y de su terapeuta ad hoc, Lionel, en la superación de su dificultad y el logro de su objetivo de reinar. "Ningún líder lo puede hacer solo", aseveró Hooper.

"Solo puedes conseguir tus mejores logros cuando confías en la gente que te rodea y rodeándote de los mejores talentos", reafirmó el director que hoy ya celebra el Oscar.

Es importante detectar a gente que está genuinamente involucrada en sacar las cosas adelante, más allá de sus intereses personales y, en este sentido, se puede ubicar a la esposa del rey y a Lionel.
El lado humano suma
La humanización del rey fue clave para que generara empatía con el pueblo británico. Esto generó un mayor grado de cercanía con la gente y benefició a toda la monarquía.
"George VI justamente se convirtió en un héroe por sus imperfecciones", destacó Hooper.

Como corolario de su aprendizaje el director de "El Discurso del Rey" indicó cuáles son las enseñanzas para el liderazgo: "No hay nada que reemplace meter mano directa en la experiencia, hay que arremangarse y ponerse a trabajar duro para lograr lo que uno quiere, incluso si uno es el Rey de Inglaterra".


Fuente: Infobae Profesional

martes, 8 de febrero de 2011

Seguínos en Facebook!

People Process Consultores en Recursos Humanos

Promocionar tu página también

Espacio Consultoría


Estamos trabajando en el desarrollo de nuevos productos en materia de Empleos, Búsqueda, Selección y Evaluaciones Psicotécnicas de ingreso y de Potencial.

Si es de tu interés conocerlas, puedes ponerte en contacto con nosotros a través de info@peopleprocess.com.ar o bien a alejandracastillo@peopleprocess.com.ar

Te esperamos!

lunes, 10 de enero de 2011

¿Es posible conseguir empleo después de los 40 años?


La odisea por la que tienen que pasar aquellos mayores de 40 años que no consiguen empleo.

Insertarse en el mercado laboral después de los 40 es un desafío, tanto para las personas que no tienen experiencia como para las que sí la tienen, y mucha.
La dura realidad de quedarse sin trabajo golpea fuerte y nos enfrenta a la angustia de un futuro incierto. Esto significa un trauma importante a cualquier edad, sin embargo los competitivos mercados laborales actuales son mucho más esquivos cuando la persona que busca empleo es mayor de 40 años y tiene una familia que sostener.
En muchos casos, estas situaciones pueden llevar a una disminución importante de la autoestima y hasta se puede llegar a estados de depresión alarmante.
Una de las primeras realidades con la que lidian los adultos es que todas las herramientas tradicionales de búsqueda de empleo casi no se aplican en esta franja.
En torno a la edad existen varias percepciones negativas que responden más a estereotipos que a hechos fácticos. Así, la creencia de que una persona mayor es menos flexible o que puede no estar al tanto de los desarrollos tecnológicos puede ser errada. Lo mismo, el considerar que tendrá un costo mayor para la empresa. Es cierto que si se capacita a ese recurso, la vida útil después es menor; pero no es más caro, tiene otras competencias.

En lo concreto, la salida laboral en los adultos depende sobre todo de los contactos personales. Son las pymes, y no las grandes empresas, las mayores receptoras. Otra alternativa frecuente son los emprendimientos personales y el autoempleo. En la Argentina, según datos del IAE, el 50% de los emprendedores tiene más de 50 años.

Más allá de un mercado laboral preso de una tendencia a exaltar la juventud – y no tanto la experiencia -como principal valor, a partir de los 40 también es frecuente que las personas busquen empleo aspirando un cambio de rumbo. Después de todo, a esta edad, están en la situación de plantearse qué harán la otra mitad de su vida.
Está el que tiene ganas de dedicarse a la familia y no sabe si la empresa lo va a valorar, o el que está cansado, tiene hijos grandes y se plantea si tanto esfuerzo vale la pena.

Cada persona está preparada de diferentes maneras para hacer frente a la crisis que implica la pérdida de trabajo, y su estado de ánimo, al igual que las medidas que ponga en práctica para superar el trance, dependerán de su preparación, nivel socio-cultural, entre otros factores.

Cuanto menor sea la formación profesional mayor será la incertidumbre y viceversa.